Mi santo obró un milagro (como buen santo que es): que por una tarde desconectáramos de patearnos la capital dando cv's en mano para pasarla en Phoenix Park (el tercer parque más grande de toda Europa... de verdad, es gigantesco, inabarcable) viendo a los Coldplay. Fue el pasado 14 de septiembre y el por qué lo hemos tenido callado tanto tiempo ha sido simplemente por no contar que estábamos de fiesta en lugar de buscar trabajo, que es algo que a las familias tradicionales como las nuestras como que no entienden, puesto que lo primero que les importa es que les anuncies que tienes trabajo, y la juerga... ya vendrá después.
El concierto en sí fue al aire libre, bajo un cielo nublado y tiempo algo desapacible y se alargó desde las seis de la tarde hasta pasadas las once y media de la noche. Dos teloneros: White Lies y Elbow. Ambos ingleses. Pasadas las ocho salieron a tocar Coldplay. Y me gustaron. Mi santo da fe de ello. Además, tuvieron el detalle de dejar a la salida unos cd's de algún concierto previo de la gira "Viva La Vida", aunque casi perdemos la vida entre la avalancha de gente para pillar alguno.