
En primer lugar, como si Burton la hubiera rodado sin ganas, la película parece un remiendo de otras anteriores, ya que coge paisajes, formas, colores y todo lo que puede de "Sleepy Hollow", "La Novia Cadáver" y "Charlie y la Fábrica de Chocolate" y con todo ello hace un mejunge para contarnos una historia paupérrima de una niña pija y rica, que encima está interpretada por una actriz inglesa de lo más sosa y acartonada.
En segundo lugar, ¿siendo Tim Burton el que anda tras el proyecto no se espera algo más espectacular? De brillante nada, que la película parece un telefilm flojuno de la sobremesa del sábado de Antena 3. Por lo que verla en 3D no es nada recomendable, porque no te pierdes nada con tanto primer plano.
En tercer lugar, "Alice" está llena de personajes que rozan lo odioso y que se olvidan de la función para la cual están construidos: enamorar el espectador. El conejo blanco está para estrangularlo, la lirón resulta antipática porque no para de decir que esa Alicia no es la verdadera 'Alicia'. El gag que tendría que ser gracioso resulta muy cansino. El gato es desagradable. Anne Hathaway repele porque está más que fea en la película (y además da dos o tres arcadas de lo más extrañas y sin venir mucho a cuento) y para el remate, el Rey de Corazones no da nada de miedo como malo de la historia.
¿Pero es que no hay nada salvable en la película? Claro que sí, la banda sonora de Danny Elfman, como siempre impecable, y la canción de Avril Lavigne que cierra la película y con la que te levantas al menos aliviad@ de la butaca.
Burton, a ver si te lo curras más en la próxima. Porfa.