1. Para limpiarnos el moquillo o vela. Es el uso número uno mundial del kleenex, sí, sí, también en verano. Y con más razón, porque... ¿quién no se resfría en vacaciones pasando del frío de los aires acondicionados de las tiendas, museos, restaurantes... al bochornazo del exterior? Y por otro lado es muy frecuente pillar catarros en piscinas, playas y lugares con agua. Pero no pasa nada, siempre vamos prevenidos con nuestros pañuelos en el bolso.
2. Y si eres de los que no veranean en estos sitios de “agua”, es igual, tarde o temprano usarás el kleenex bien para sacarte esos odiosos mocos secos que salen sólo en verano o bien para cortar la sangre que también sólo en verano mana de la naricilla.
3. ¿A qué siempre hay algún baño que no tiene papel higiénico? El 99, 9% de los baños del mundo. Que no cunda el pánico, que sacamos el kleenex y todo resuelto. O unos cuantos si vamos a pasar más tiempo del previsto... ya me entendéis...
4. Puedes tener mala suerte y que se ponga a lloviznar. (De hecho cuando mi santo y yo salimos de viaje nos llueve a mares). Y es probable que lleves gafas de sol o bien gafas de ver. No pasa nada, el kleenex limpiará las gotitas de los cristales. Si diluvia, lo siento, mejor cómprate un paraguas y deja de veranear en Irlanda.
5. Los helados de barquillo están muy ricos, los venden por todas partes, pero con frecuencia dejan nuestros pantalones, piernas y pies con más lunares que en la Feria de Abril. Ahí es cuando nos sacamos el kleenex y nos limpiamos los goterones de helado. De paso también el churretón del bigotillo.
6. Estás en el pueblo y sacas la bolsa de pipas para matar el aburrimiento. Pero no seas cochino/a, hay que cuidar el medio ambiente, comemos las pipas y vamos poniendo las cáscaras encima de un kleenex, como haciendo un hatillo.
7. Vas con tu pareja a visitar un monumento de esos que son preciosos pero que se elevan hasta el quinto moño. Uno querrá subir en ascensor; el otro, para llevar la contraria, (y alegando que tiene pánico a los ascensores) a pie. “Venga, que sólo son 1.665 escalones”. Para no discutir, se opta subir a pie y cuando llevas subiendo 143 escalones, uno puede echar mano en la mochila y sacar el kleenex, agitarlo y pedir socorro. Puede que pilles a alguien que se apiade de ti y ponga la zancadilla a tu pareja para que no suba más. Pero si no encuentras a alguien caritativo, aguantarás tus 1.665 escalones y también usarás el kleenex, eso sí, para limpiarte el sudor de la cara.
Hay que ver lo que puede dar de sí un trocito de papel. ¿Se os ocurren más usos del kleenex para el verano?
¿Foto?: Después de subir al Teide habrá que limpiarse el sudorcillo con un pañuelo