jueves, 15 de julio de 2010

El show de Camacho

Ya han pasado cinco días, pero aunque pasaran años nunca, jamás, jamás en la vida se me olvidarán aquellos vídeos de José Antonio Camacho, ex seleccionador español, celebrando los últimos goles de España en el Mundial Sudafricano.
Camacho de-mi-vida, qué buenos ratos nos hiciste pasar en Dublín.
Por favor, dale. Dale al play para verlos.


España - Paraguay:



Alemania - España:



Holanda - España:

jueves, 8 de julio de 2010

Abran paso... que llega la reina

Yo ya me he hecho un nombre en Anderson Creperie. Antes era Loida, la camarera española. A partir de hoy ya soy la señora Loida, ya todos me respetan como nunca, porque mi selección española ha llegado a la final del Mundial.

Tres detallitos de nada:

1) La manager Aoife me ha hecho una reverencia simpática, de agacharse, como en los protocolos reales. Me ha gustado ese "bow".
2) La mujer del jefe, Trish, ha entrado en el restaurante y me he dicho que ya podía estar contenta, porque pasara lo que pasara el domingo en la final yo ganaba de todas formas. (Recordad que ya me llevo 100 eurazos en la lotería porque Holanda... ¡también está en la final!)

3) Un cliente, que me habrá oido hablar sobre cómo jugó España en la semifinal contra Alemania, me ha levantado el brazo desde el otro lado del restaurante y me ha gritado a lo loco: "Ah, España. ¡Viva La España¡".

¿He sido o no la reina por un día?

¿Foto?: La reina de verdad

lunes, 5 de julio de 2010

La salchicha de Woijcech (con perdón)

Mi amigo Woijcech acaba de regresar de sus vacaciones en Polonia y me ha traído de su ciudad natal, Poznan, una mini guía en español de la ciudad y cómo no, uno de los platos estrellas del país, las salchichas. Bueno, en realidad iban a ser unas cuantas salchichas, pero cuando las dejó en la nevera sus compañeros de piso se las zamparon sin descaro alguno. Así que en la foto veis la única salchicha ahumada que ha cruzado el Atlántico para llegar hasta mi casa. Como aquel paquete de jamón serrano que salió del Mercadona de Sanse para llegar a la cocina de la casa del padre de Woijcech. (Su padre quedó encantado con el jamón… y eso que era del malillo). Hay que ver lo que viajan los fiambres por el mundo, más que Willy Fog.
Me intriga probar la salchicha polaca, que dicen que sabe mejor que todas las alemanas juntas, aunque donde esté un lomo ibérico…

¿Foto?: La salchicha y la mini guía

viernes, 18 de junio de 2010

Cuatro bodas...

... y ningún funeral. Chúpate esa, Hugh Grant. Dios nos libre de ir a más bodas este año, que ya no me quedan cuartos para viajar a España para más celebraciones de amor. Bien es cierto que a una de ellas no asistí en persona (era una pequeña celebración íntima con la familia) pero sí estuve invitada a una posterior cena informal y entre amigos, y a la que finalmente no fui. Cachis. Para el próximo año, Raquel, cuando celebréis el primer aniversario.

Y los premiados fueron...

Juan y Raquel: Una amiga que conocí en 4º de carrera y a la que sigo soportando no sé cómo. Encontró a su media naranja en el bar donde tomaba té antes de entrar a trabajar. Cliente no... ¡el camarero!.

José y Consuelo: Se casaron en Almería un bonito sábado (soleado, gracias Señor) 7 de mayo. Conocí a la pareja la noche previa a su enlace y al día siguiente fui la que más lloré en la iglesia. Por cierto, había un invitado clavadito a Mel Gibson. Y en la mesa del restaurante había un cartel con el nombre "LLoyda". ¿Será porque vivo en el extranjero?

Juan y Pili: Al día siguiente, el 8 de mayo otro Juan que se casaba este año en Villaviciosa de Odón. Nada más y nada menos que mi tío con una de sus amigas de toda la vida. Por fin una boda en la familia. ¡La boda del siglo! (Entre los dos suman el siglo, quiero decir).

Jonatan y Ana: A él le conocí en unos campamentos de verano cuando tenía 8 años. A ella cuando hice los 20. Y después de 12 años de noviazgo se casaron en Coín, Málaga. ¿Cómo iba a decir que "no" después de verlos casi casi empezar a salir juntos?

Y colorín, colorado, las bodas este año, (por fin) se han acabado.

viernes, 11 de junio de 2010

World Cup 2010... desde Dublín

Ya empezó el mundial y por primera vez en mi historia voy a tener que seguir a España desde fuera de ella, qué cosas. Lo cierto es que este Mundial de Fútbol de Sudáfrica será especial desde Dublín por varias razones:

1) Si en España van a televisar por Telecinco todos los partidos de la selección española, aquí van a 'echar' por la tele nacional (RTÉ TWO) todos los partidos del mundial. Fútbol a todas horas. ¿No terminaremos hasta la coronilla?

2) Mi jefe me ha dicho que como a mí me gusta el fútbol (¿dónde lo habrá averiguado?) puedo cambiar mis turnos con otros compañeros en el caso de que el partido de España coincida con hora de trabajo. Esto sí que es un jefe y lo demás son tonterías.

3) Conozco a dos hermanas españolas (Estella y María) que trabajan en el otro restaurante que regenta el jefe, que son las más forofas del universo. Les encanta el fútbol, la selección española y Fernando Torres. Y juntas esperamos formar un trío que anime desde el pub a nuestro equipo patrio.

4) Todo el staff de los dos restaurantes vamos a jugar la lotería del Mundial. Cada uno mediante sorteo le ha tocado un equipo que juega en la competición y el jefe tiene preparados varios premios económicos para el primer, el segundo y el tercer puesto... Y para el equipo que más goles reciba, el que menos... y hasta el que tenga más tarjetas rojas. Adivinad qué equipo me ha tocado a mí. ¿Spain? Ya quisiera. The Netherlands de Van Persie, Kuyt y Robben. ¿Conclusión? Toca ser un poco de 99% de España... y un 1% de Holanda. Y a ver si me toca algo.


¿Foto?: Zakumi, la mascotilla del Mundial





miércoles, 26 de mayo de 2010

The Gospel Choir Mass

El domingo por la tarde me picó la curiosidad y junto a mi santo entré por primera vez en una iglesia cercana a nuestra casa, la de S. Francis Xavier, para asisitir a una misa con coro gospel. Y tengo que decir dos cosas que pasaron aquella tarde: la primera es que la misa me gusto mucho y estuvo muy bonita, gracias a la participación de unos jovenes, chicos y chicas, que cantaban gospel estupendamente entre parte y parte de la liturgia. La segunda cosa es que al ver cantar al coro, me di cuenta de lo que echaba de menos mis tiempos como soprano en mi coral de Sanse y también en aquellos en los que teníamos aquel coro en la iglesia. ¡Qué morriña qué me dio! No me pidáis que me ponga a cantar sola, pero no dudo en hacerlo si somos muchos los que cantando a la vez producimos un resultado musical que te pone los vellos de punta.
Bravo por el buen gusto musical de la parroquia para sus domingos por la tarde. Quizá todo se lo debamos a Whoopie Goldberg, la directora de coro sacro más grande que jamás hayamos conocido...


lunes, 17 de mayo de 2010

Deslomadita que estoy

Homenajeando a mi santo (que Dios me lo bendiga siempre), yo en mi trabajo estoy deslomadita. Creo que no he trabajado tanto en mi vida como ahora. Y no ya porque el trabajo, al ser físico, requiera más esfuerzo que el que requiere estar sentado en una oficina ocho horas al días, sino porque la concentración física y mental que hay que tener las horas en las que me toca trabajar es tan brutal, que a veces al salir por la puerta me estalla la cabeza. Cada segundo del minutero hay que estar trabajando, nada de rascarse la cabeza o atarse el cordón del zapato, no hay tiempo para ello. En serio. Cada segundo, cada minuto. Ninguno de los jefes te pueden ver más de un segundo sin hacer ninguna tarea física. Tomar nota del pedido, recoger las tazas de café, secar vasos, colocar cubiertos, llevar bebidas al cliente, trasladar platos de la cocina a las estanterías, barrer el suelo, fregar, limpiar el baño, hacer cafés, calentar en el microondas el potito para un bebé o la tarta de manzana. ¿Once tareas solamente? No, hay miles más, pero no vamos a aburrir con descripciones. Bueno, cuento la tarea más heavy: llevar un par de cubitos de hielo a una señora y echárserlos a su copa de vino blanco. Eso sin mencionar que hay que lidiar con los clientes en el idioma de Shakespeare. Dice mi santo que si este trabajo no me mata, me hará más fuerte. ¿Fuerte? Desde luego, en diez meses en la crepería esos muslos de pollo se han convertido en muslos de acero y aunque parezca increíble he crecido algún centímetro de altura (vale, también en anchura) quizá fruto de estar tantas horas de pie. Con un poco de suerte, en mi siguiente trabajo cambie los platos por las pasarelas, lo digo por eso de irse estirando…
¿Foto?: Una mula joroña que joroña