miércoles, 26 de mayo de 2010

The Gospel Choir Mass

El domingo por la tarde me picó la curiosidad y junto a mi santo entré por primera vez en una iglesia cercana a nuestra casa, la de S. Francis Xavier, para asisitir a una misa con coro gospel. Y tengo que decir dos cosas que pasaron aquella tarde: la primera es que la misa me gusto mucho y estuvo muy bonita, gracias a la participación de unos jovenes, chicos y chicas, que cantaban gospel estupendamente entre parte y parte de la liturgia. La segunda cosa es que al ver cantar al coro, me di cuenta de lo que echaba de menos mis tiempos como soprano en mi coral de Sanse y también en aquellos en los que teníamos aquel coro en la iglesia. ¡Qué morriña qué me dio! No me pidáis que me ponga a cantar sola, pero no dudo en hacerlo si somos muchos los que cantando a la vez producimos un resultado musical que te pone los vellos de punta.
Bravo por el buen gusto musical de la parroquia para sus domingos por la tarde. Quizá todo se lo debamos a Whoopie Goldberg, la directora de coro sacro más grande que jamás hayamos conocido...


lunes, 17 de mayo de 2010

Deslomadita que estoy

Homenajeando a mi santo (que Dios me lo bendiga siempre), yo en mi trabajo estoy deslomadita. Creo que no he trabajado tanto en mi vida como ahora. Y no ya porque el trabajo, al ser físico, requiera más esfuerzo que el que requiere estar sentado en una oficina ocho horas al días, sino porque la concentración física y mental que hay que tener las horas en las que me toca trabajar es tan brutal, que a veces al salir por la puerta me estalla la cabeza. Cada segundo del minutero hay que estar trabajando, nada de rascarse la cabeza o atarse el cordón del zapato, no hay tiempo para ello. En serio. Cada segundo, cada minuto. Ninguno de los jefes te pueden ver más de un segundo sin hacer ninguna tarea física. Tomar nota del pedido, recoger las tazas de café, secar vasos, colocar cubiertos, llevar bebidas al cliente, trasladar platos de la cocina a las estanterías, barrer el suelo, fregar, limpiar el baño, hacer cafés, calentar en el microondas el potito para un bebé o la tarta de manzana. ¿Once tareas solamente? No, hay miles más, pero no vamos a aburrir con descripciones. Bueno, cuento la tarea más heavy: llevar un par de cubitos de hielo a una señora y echárserlos a su copa de vino blanco. Eso sin mencionar que hay que lidiar con los clientes en el idioma de Shakespeare. Dice mi santo que si este trabajo no me mata, me hará más fuerte. ¿Fuerte? Desde luego, en diez meses en la crepería esos muslos de pollo se han convertido en muslos de acero y aunque parezca increíble he crecido algún centímetro de altura (vale, también en anchura) quizá fruto de estar tantas horas de pie. Con un poco de suerte, en mi siguiente trabajo cambie los platos por las pasarelas, lo digo por eso de irse estirando…
¿Foto?: Una mula joroña que joroña

martes, 27 de abril de 2010

¡Qué bonitos son los cuentos de toda la vida!

¿Hay vida más allá de "Avatar" y la tecnología 3D? En esas pensaba yo estos días, que con tanta tecnología futurista nos hemos olvidado que hace nada veíamos en el cine películas de esas normales de Disney, de las de toda la vida. De historias sencillas. De las de sota, caballo y rey. Sin rebuscamientos. Que hasta el abuelo las entendía desde el sofá de orejas. Hoy, uno de esos días libres que tengo entre semana, me he puesto a uno de mis pasatiempos aquí en Dublín, que no es otro que ver alguna película bajada de Internet. (Glups, que no me lea la señora González-Sinde). Y me he encontrado con una joyita de película de Disney (que digamos pasó hace un par de años por los cines con más pena que gloria) pero de las que yo hoy reivindico por entretenida, bien hecha, y de las que nuestra madre diría "bonita". La peli se llama "Encantada: la historia de Giselle" (un título nada favorecedor), mezcla el dibujo animado con imagen real y mete de manera muy ingeniosa a personajes clásicos de los cuentos (la princesa, el príncipe, la malvada bruja, etc) con personajes de carne y hueso de una ciudad 'real' como Manhattan, para contarnos, como no podía ser de otra manera para Disney, que el amor es lo más bonito del mundo y que sí que dura para siempre... como en todo buen final de cuento infantil. Y el resultado es una peli muy divertida, con muy buenos gags y chistes, y con la que disfrutarás da igual la edad que tengas. Además, salen Amy Adams, super divertida, actuando como si fuera de verdad una princesa de cuento y Susan Sarandon, en el papel de la mala bruja de la historia. Con estas dos razones ya bastan para verla. Y con este tráiler que te pongo, tres.

Disney de toda la vida. De la ñoñería bonita. Que a veces hace falta para desintoxicarse de tanta modernidad y tanto 3D.

Grandes frases de Dublín (y VII)

Customer: Ah, you are spanish! ¡"La España"!
Yo: Sí, de España.
Customer: So, can I ask you a question?
Yo asisto. Pero el miedo me tiene poseída por dentro.
Customer: Your father is a bullfighter?
Amigos, que ganas tuve de contestar que claro que es torero y que mi madre es bailaora de un tablao flamenco...

sábado, 17 de abril de 2010

Staff Party... ¡Yuhu!

El miércoles que viene los jefes del Anderson Crepêrie y Anderson Food and Hall (el otro restaurante que tiene mi jefe) nos han convocado a una fiestecilla primaveral por la noche para todo el staff (o sea, todo el personal). Una idea para unir a todos los trabajadores y tomar unas cervecitas juntos, que siempre andamos trabajando como locos y apenas tenemos tiempo para charlar unos con otros. Sólo espero que, al igual que pasó con la fiesta de Navidad, el jefe invite a la primera copa... y a la segunda si es posible. Ya os contaré en qué quedó la cosa.

viernes, 9 de abril de 2010

La nevera (de Monchita)

Monchita (el 'alias' de mi futura suegra) nos ha mandado este micromundo de seres magnéticos para pegarlos en la nevera y hacer la casa, digamos, más acogedora, en definitiva... más hogar. Porque, hablemos claro, ¿hay algo que haga más acogedor una casa que unos imanes en una nevera? Monchita lo tiene claro y nos deja a mi santo y a mí su alegre aportación para hacer de este apartamento dublines un lugar más cálido. Ahí va la foto como muestra. Gracias, Monchita.

¿Foto? Los imanes de Monchita

lunes, 5 de abril de 2010

Grandes frases de Dublín (y VI)

Clienta: "Quiero un capuchino pero sin chocolate. Y tampoco quiero el chocolate de arriba, el de encima de la espuma".
Pregunta (sin respuesta): ¿Por qué la señora no me pide directamente un "latte", que todos sabemos que no lleva chocolate? Misterios de la vida.