lunes, 11 de febrero de 2013

Una obra muy fresquita

Ayer fui con unos amigos a ver una obra de teatro (qué tiempo hacía desde que no iba yo a sentarme a ver un directo) y no recordaba el placer de ese espectáculo tan viejo y a la vez tan nuevo. El teatro ha sido, es y será un vehículo necesario. Que enriquece a la sociedad y aporta cultura y entretenimiento a un sociedad cada vez más ausente de todo. De valors, como diría Pep.
Las entradas resultan más baratitas por la clásica "atrapalo.com" y en esta ocasión se trata de una obra cómica ambientada en España en los años y la verdad que muy adecuada para estas fechas que se acercan de San Valentín. Muy bien interpretada, muy ágil, graciosa. Y oye, escrita por un chaval de 23 años. ¡Qué más se puede pedir!


martes, 15 de enero de 2013

¿¿Pro... qué?? ¡¡Procrastinar!!

Nunca te acostarás sin saber algo más... Y amigos, qué gran refrán. Anoche aprendí una palabra nueva cuando mi santo saca de la cartera- bandolera un cómic titulado "¡Trágate ese sapo!- 21 estrategias para triunfar combatiendo la procrastinación".

Hay que ver con la palabrita, que se las trae y de qué manera. Colocar ahí dos "erres" entre las vocales del principio. En la RAE se define procrastinar como aplazar. Lo que pasa que aquí en España no usamos esa palabreja horrible derivada del inglés, procrastinate, cuyos sinónimos son put off, do nothing; vamos posponer algo. Así que básicamente en el librito nos detallan estrategias para no dejar para mañana lo que puedas hacer hoy. 

Pues eso, voy a procrastinar un poco leyendo el libro. A ver si hay así consigo ser un poco más sabia.

viernes, 4 de enero de 2013

Empezar el 2013 a lo Murakami

He empezado el 2013 a los grande, es decir, pensando en que quiero cumplir mil ochocientos veinticinco propósitos, entre ellos un clásico, el de perder los kilos que siempre sobran, porque no habrá ninguna mujer en el planeta Tierra que te diga que no tiene kilillos de más. ¡Ninguna está contenta con su peso! ¡Y siempre nos sobra algo!.

Eso sí, todos somos conscientes de que hasta que no se pase el momento "roscón" no hay manera de ponerse en serio a perder grasa. Menos mal que desde el 6 de enero hasta otra época gloriosa de dulce habrá una buena tirada (¿quizá sean los huevos de chocolate de Semana Santa?), y será el momento de empezar a tope.

A propósito de ponerse a tope, empezar el año, perder kilillos... de todo esto, y hasta de cumplir años (33 para más señas, glups) habla Murakami en este interesante libro que estoy leyendo - "De qué hablo cuando hablo de correr"- . Transcribo un párrafo del libro que me ha parecido de lo más interesante. Y tan directo que a veces pareciera que me hablaba a mí en persona. Curioso.

"En cualquier caso, fue así como empecé a correr. Treinta y tres años. Esa edad tenía entonces. Todavía era bastante joven, pero ya no podía decirse que fuera "un joven". Es la edad a la que murió Jesucristo. Más o menos a esa edad había comenzado el declive de Scott Fitzgerald. Tal vez sea una de las encrucijadas de la vida. A esa edad comencé mi vida como corredor y, poco después, me situé en el verdadero punto de partida como novelista".

miércoles, 12 de diciembre de 2012

Y entonces llegó el fin del mundo

Estos días nada más que leemos que el 21 de diciembre de 2012 se producirá el fin del mundo. Una profecía maya que data de miles de años atrás. Los mayas eran gente lista. Como lo fueron los egipcios, griegos y romanos en su momento. En unos días sabremos si todos pasamos o no a mejor vida.  Pero esta mañana, por un momento, creí que el fin del mundo era hoy. Esta mañana, a las 12 del 12 del 12 del 12 en una oficina de Correos una funcionaria maleducada se puso a gritar a una pobre señora que no se enteraba que era su turno... otro tipejo asqueado de su trabajo sin cohibirse en absoluto pregunta a otra compañera en voz alta, de manera que todos los allí reunidos pudimos oírlo, que si una tercera compañera se fue ya a tomar el café... Vamos, que lo que buscaba era ser el siguiente en escaquearse durante 40 minutos en el bar de sus quehaceres como funcionario público. Luego, más risas, más chascarrillos entre unos y otros, como si les diera absolutamente igual  que la gente pase de media 50 minutos esperando turno para enviar un mísero sobre a un ser querido. Oiga, que no me interesa su vida ni que quiera ganar la lotería el día 22 para dejar el puesto (palabrita de Loida que dijo eso delante de todo el mundo), déjese de memeces y haga su trabajo. Lo pensaba yo, lo pensaríamos todos. 

Con la oficina a rebosar, esos malos modos, trabajo lento y mal hecho... Atrás quedaron años de trabajo sonriente y efectivo de cara al público, si es que alguna vez hubo de eso. 

Así funcionan HOY DÍA los sitios en España. Realmente, si hoy NO es el fin del mundo, andamos cerca.


lunes, 3 de diciembre de 2012

Life of Pi


¿Hace falta decir algo más?

domingo, 25 de noviembre de 2012

"Terri", indie con clase

Hacía tiempo que no veía una peli indie. Y hacía tiempo que no disfrutaba tanto. (Inciso informativo: fue a través del Festival de Cine 4+1 que organizaba esta vez la Fundación Mapfre. Un Festival de Cine Independiente, que se celebra hasta hoy día 25 simultáneamente en varias ciudades de todo el mundo, como Bogotá, Buenos Aires, Ciudad de México, Río de Janeíro y Madrid). Pon una película modesta en tu vida, rodada con poco dinero, y de vez en cuando gozarás. No existe tal refrán, pero deberían inventarlo.Y es que es verdad que por cada 100 pelis indies, 80 son truños, truñacos de historias sin sentido, que nos las venden en plan "te voy a contar una movida rara, una historia que yo mismo empecé a escribir en una servilleta en un bar de barrio cutre y sucio mientras me tomaba un pelotazo, pero que ahora que he empezado resulta que me he liado ya no sé cómo demonios terminar, así que de perdidos al río, la filmo y allá la interpretas tú como buena gana te dé". Pero las otras 20 están bien. Mucho mejor que tantas otras comerciales que llegan a nuestras carteleras.

La de ayer por la noche en los cines Golem de Madrid fue divertida. "Terri" es divertida, entrañable y dramática al mismo tiempo. "Terri" cuenta la vida diaria de un  teen obeso norteamericano (obeso porque no para de comer "beans and toast") que va al instituto porque no tiene más remedio, pero va en pijama porque así es como se siente más cómodo. El bicho raro de la clase, cómo no. Que no conoce ni a su madre ni a su padre y que vive con su tío que tiene alzheimer en una caseta a la que llamar casa. Buen chaval. Listo, aunque él no se siente cómo tal. Y diferente porque no está en la onda del resto de la clase. No encaja en ese mundo de estudios, de chicos guapos sanos y deportivos que viven en casas de lujo. Quién no se ha sentido muchas veces diferente y raruno cuando era más joven. Que levante la mano.

Terri, el teenaager protagonista, acaba haciéndose amigo de un chaval raro y delgaducho, otro incomprendido del insti que se arranca los pelos de la cabeza y bebe whisky malo para parecer guay. De una de las populares de la clase que cae en desgracia tras ser calificada como una buscona (sí, putilla) por el chico del que estaba enamorada. Y del director del centro, un tipo raro y divertido al mismo tiempo, el único capaz de hacerse amigo de los  alumnos más frikis e incomprendidos. John C. Reilly es el actor que interpreta al director. Con deciros eso, ya merece la pena ver "Terri". Reilly está soberbio en la peli. Como siempre. 

Una pena que el festival indie de Mapfre termine ya. Pero podemos encontrar muchas películas independientes hoy en día. En festivales de cine. En http://www.filmin.es/ una web donde podemos bajarlas por muy poquito dinero. En casa, seguro que si eres cinéfilo, alguna con modesto presupuesto la encuentras en tu videoteca particular.

jueves, 8 de noviembre de 2012

Mi vida sin tí (Dublín)

La vida sin Dublín se me está haciendo rara. Muy rara
He nacido y vivido en Madrid durante 29 años. Sólo he pasado 3 años en Dublín. Ahora, a mis 32 regreso de nuevo a mi país de origen, aunque todavía, sin haberse cumplido aún dos meses de mi vuelta, me siento como una extraña en mi propia tierra. ¿Que cómo echo tanto de menos Dublín? Porque allí he sido más libre y feliz que en los últimos años vividos en Madrid. Y ya sabemos que la memoria humana tiende a retener y guardar aquellos últimos recuerdos y vivencias que más nos han hecho felices de los últimos años. Yo todavía debo andar en el proceso de volver a engancharme al carro de la felicidad española que tan lejos me queda en el recuerdo. 
Porque viví con mi novio más de un año y medio en un pisito de aquel  inquietante 'chinatown'.
Porque conseguí un trabajo en el extranjero en 22 días.
Porque hice compañeros de trabajo, algo nuevo para mí.
Porque era la primera vez que me felicitaban por hacer muy bien un trabajo que en la vida había imaginado poder hacer.
Porque conseguí poder expresarme en otro idioma que no fuera castellano. 
En Dublín me sentía grande en una ciudad muy pequeña. En Madrid me siento muy pequeña en una ciudad cada vez más grande.
En Madrid la vida anda a cámara lenta. Especialmente si tienes que empezar de nuevo de la nada más absoluta. Una nada que pasa por hacerse lo antes posible con dos cosas: un lugar en el que vivir y un trabajo con el que ganarse el pan. He tardado casi un mes en encontrar un piso para vivir. De lo otro no he hecho más que empezar. Dos semanas mandando centenares de currículums y los que me quedan. Y a esperar. La tarea quizá más dura y difícil.
El otro día una conocida me dijo que mi vuelta a España había sido un suicidio. Dos veces me lo dijo. Pero la decisión de volver ya fue tomada hace tiempo y de nada sirve vivir entre lamentos. No queda otra que ante el panorama laboral que se me presenta agarrar el toro por los cuernos y tratar de encontrar un trabajo lo antes posible.
Después de todo, es en en las crisis donde, dicen los que más saben, hay que sacar todo el ingenio.




miércoles, 13 de junio de 2012

¡Que viva España!

Esta mañana me paso por el Lidl y mirad qué joyitas he adquirido en sus estanterías:

1) Cream Cheese (o sea, nuestro quesito de Burgos)
2) Olives with anchovies (¿se necesita tradución?)
3) Anchovy fillets in seasoned sunflower & olive oil with garlic & parsley. Un clásico: Boquerones con ajo y perejil. Eso sí, éstos flotan en aceite de girasol, no en vinagre.


Y es que con esto de la Eurocopa todos se apuntan a los 'sabores' de los equipos que compiten. Y como para resistirse entre tanta patata y pollo...

martes, 5 de junio de 2012

Las rosas de mi jardín

Estoy súper feliz porque acabo de descubrir que en mi pequeño jardín de entrada a la casa, asalvajado de vegetación, hay un par de rosales con rosas rojas y amarillas. Quizá las rosas llevan ahí semanas, pero os juro que hasta esta mañana ni me había percatado de su existencia. Parece que la primavera que yo conozco de toda la vida, con sus árboles en flor, olores a azahar y abejorros sobrevolando cabezas, ha tocado al menos un poquito esta ciudad maldita de lluvia y fría.

Dublín ahora me parece más bonita.

Mañana cortaré algunas rosas y se las regalaré a mis compañeros de la crepería.

 

viernes, 1 de junio de 2012

Ireland gets ready for the Eurocope!



España, ¿estamos A TOPE con los nuestros?

lunes, 14 de mayo de 2012

Dark Shadows, ¡qué pestiño!

Mi Juanito ya me lo advirtió al ver el trailer en televisión. El tráiler no apunta bien, me dijo. Yo pensaba lo mismo, pero quizá la película sorprendería. Come on!, nueva película de Tim Burton y mi adorado y querido Johnny Depp, como para perdérsela. Pues fui al cine a verla. Y definitivamente es para perdérsela. De hecho, para arrojar la bobina original al Atlántico y perderla para siempre. Una película tan innecesaria como aburrida. Que dentro del drama gótico quiere meter chascarrillos de humos, que ninguna gracia tienen. 113 minutos insípidos sin palomitas que echarme a la boca o sin un Iphone con el que twittear... que tampoco es mi caso. (Loida ni tiene Iphone ni twitter). ¿Un drama? ¿Una comedia gótica- romántica? ¿Un drama con aromas a culebrón? No es ná de ná. Johnny Depp haciendo de Jack Sparrow y Willy Wonka. Helena Bonhan-Carter que no pinta nada. (Pero como es la mujer de Burton había que meterla como fuera) Al igual que la mitad de la familia Collins. Al menos Michelle Pfeiffer está correcta y aunque la villana de la peli, Eva Green, esté un poco sobreactuada, es de lo poco salvable en el metraje. Ella y los primeros minutos de la película, el intro antes de los títulos de crédito. The rest is all crap.
Esta crítica cinematográfica, (sorry because it is written in english) que me ha pasado mi santo viene a confirmar lo que ya os he contado.


¿Hemos perdido la frescura, talento y originalidad de Tim Burton? ¿Será siempre Eduardo Manostijeras la mejor película del tandem Burton-Depp? ¡Si Sweeney Todd no estuvo nada mal, encima con un Johnny cantantado la mar de bien! ¿Por qué pagar dinero para ver bodrios como Dark Shadows? La misma noche, The Proposal en la tele, ésa comedia romántica con Sandra Bullock y el soso Ryan Reynolds, me pareció una obra maestra.


No queda más remedio que depositar nuestras esperanzas en la siguiente. Que sea buena, for God's sake!

viernes, 16 de marzo de 2012

La sopa boba

Siguiendo con el monotema 'comida', hoy hablaré de la crónica de una muerte anunciada. La muerte de una sopa.
Ahí va.

La sopa tendría unas 24 horas de vida más o menos. Vio la luz probalemente a primera hora de la mañana del miércoles en The Rise, el otro restaurante hermano de la Crepería. Ayer jueves era el segundo día que la sopa, por nombre Tomato, Vegetable and Aubergine, era usada en la pequeña cocinita de la crepe. Ya el miércoles un par de clientes se me quejaron por lo salada que estaba la sopa de tomate. Una de las clientas dejó la sopa a medias; otra me pidió cambiar su saladísima sopa de tomate por la otra que había como especial de ese día, una de champiñones. A Richard, el cocinero, le digo que muchos clientes se están quejando de que la sopa está muy salada. El se encoge de hombros y contesta que no le importa. A uno de mis managers, le digo que el miércoles ya se quejó alguno por la sopa y que esa mañana de jueves ya lo habían echo algunos más. A las dos en punto de la tarde, hay una mesa de nueve. Yo tomo la nota. En la orden, algunos sandwiches, un par de quiches y en su mayoría el combo sopa+sandwich o simplemente sopa. A esa hora del día la sopa de champiñones ya se había terminado, así que la única que quedaba àra el resto del día era la (salada) sopa de tomate. Llevo la orden en la cocina. Aoife, la otra cocinera lee la orden y rápidamente va a consultar con la mujer del jefe, Trish, que resulta estaba tomando su 'lunch' en unas de las mesas cerca de la entrada. Un lunch compuesto precisamente por la famosa sopa de tomate y medio sandwich de atú, queso y tomate. Trish le dice a Aoife que efectivamente, ella no puede ni continuar con la sopa porque está demasiado salada. Aoife coge una cucharada, la prueba y dice lo mismo. Mientras Trish coge el móvil y llama por teléfono a The Rise para advertir a los cocineros que se habían pasado con la sal a la hora de condimentarla, Aoife habla con Monika, una de mis asistant manager, para que vaya a la mesa y comente un pequeño problema de última hora con la sopa. Nunca llegué a saber si Monika dijo a los clientes que mejor no la pidieran. En menos de 5 minutos entra por la puerta el kitchen porter (por nombre Stephen) con una gran contenedor lleno de...¡sopa! Una nueva sopa, de puerro y patata, lista para ser calentada y servida. Monika regresa a la mesa de nueve y ofrece la nueva sopa que tenemos. De tres a cuatro personas deciden probarla. Parecen que todos quedan encantados con el sabor. Trish me dice que ella le gustan las sopas saladas, pero que dececta enseguida cuando una sopa se pasa de unos límites y se convierte en incomestible. Alguien de la mesa fecilita a la cocina, por haber preparado una sopa tan deliciosa. Lo que en realidad no saben es que esa misma sopa tan deliciosa ha sido preparada por los mismos cocineros que hicieron la otra. Lo que pasa es que con ésta, alguien tuvo mejor tino con el salero. La famosa sopa de tomate, con algo más de 24 horas, pasa a mejor vida y es desechada por el desagüe de la cocina. Esa fue la muerte de la sopa de Tomato, Vegetable and Aubergine.



lunes, 20 de febrero de 2012

Pancake Tuesday

Hoy para variar, seguiremos hablando de comida, je. En este caso de las llamadas pancakes (tortitas), también conocidas por esos lares como crepes.

En realidad la gente confunde crepes con pancakes, que vienen a ser dos cosas bien diferentes. Las pancakes son pequeñas tortitas  (esas que vemos amontanadas formando una torre en la películas americanas), y las crepes son de textura y grosor más finos, tienen el tamaño de un plato grande y se hacen en esas planchas gigantes, como ya habrás visto en muchos puestos de feria o si has paseado por París, ciudad de crepes por excelencia.

Resulta que en los países de habla inglesa como Reino Unido, Irlanda o Australia, mañana martes 21 de febrero se celebra el famoso Pancake Day o Shrove Pancake, el día anterior al llamado miércoles de ceniza, que según tiene estipulada la Iglesia Católica, es el primer día de la famosa Cuaresma (en inglés llamada Lent). Un día, el Pancake Day, donde al parece es típico ponerse gochos de tortitas y crepes hasta reventar, desde por la mañana hasta por la noche, porque ay amigo, a partir del día siguiente hasta el Jueves Santo (40 días) se acabaron los excesos con el alcohol, dulces, tabaco y todo tipo de vicios malignos.

No sé cuanta gente se tomará al pie de la letra esta "penitencia", supongo que aquellos más tradicionales y arraigados en la fe católica, pero de lo que no me cabe duda es que mañana en Andersons Creperie nos espera un día de lo más entretenido y emocionante, lleno de críos y padres que van a pedir crepes como descosíos.


Que Dios nos pille confesados y con los armarios bien llenos de nutella.

viernes, 3 de febrero de 2012

Momento pollastre

Estoy en el supermercado mirando las ofertas de carne. En un stand veo una bandejita con cuatro pechuguitas de pollo por 3 euros. Ah, qué buena oferta, me digo a mí misma. (Sí, amigos, me sonrío y me pongo feliz cuando veo una ofertita gastronómica la mar de interesante. Yo soy así en Dublín). Por la izquierda se me acerca una señora que coge una filetitos de cerdos por el mismo precio que el pollo.
Señora: I think that meat has a very good price. Only 3 euros. Don´t you think?
Yo: Yeah, I think so.
Señora: Oh, and the chicken has a very good price, too.
Yo: Yes. I´m gonna take it.
Señora: How do you cook chicken?
Yo: In many diferents ways...
Y ahí me quedé. No supe qué contestarla. Me dejó Pues no sé, hago el pollo a la plancha, con cuscús...
Señora: I think I´m gonna take the chicken as well. Have a good day, darling.


Qué poder de convicción el mío, que se llevó el pollo sin sugerirle ninguna receta.
Con momentos como éste, ¿cómo no me va a molar ir al super?

martes, 10 de enero de 2012

La huerta en casa

De huerta lo que se dice huerta no sé si serán, pero que nadie dude que en mi cocina falta fruta o verdura. Ahí en esa mesa hay todo un arsenal para alimentar al vegertariano más estricto:

- Mini bandejita con calabacines
- Red con naranjas
- "Royal gala" apples
- Kiwis
- Otra red con mandarinas
- Patatas
- Zanahorias
- Cebollas
- Cestita con ajos
- Aguacate
¡Y hasta un pomelo rosa! Que dicen que el pomelo rojo-rosa quema grasas...



Pero en la nevera aún hay más: pimientos, fresas, tomatitos cherry... Aunque de vez en cuando pruebo el queso, muy vagamente algo de pan y cómo no, moriría si no me doy el lujo de algo dulce.

Pero yo sigo a muerte con este estilo de comida sana. (Qué remedio, si no quiero pillar again la docena de kilos que he perdido...)

Creo que me vuelto adicta a la comida sana. Qué razón tenía mi santo.

miércoles, 4 de enero de 2012

Primer mandamiento para el 2012

Nada te turbe,
nada te espante,
todo se pasa,
Dios no se muda
La paciencia
todo lo alcanza;
quien a Dios tiene
nada le falta:
sólo Dios basta

Teresa de Ávila

Feliz Año a Tod@s

sábado, 12 de noviembre de 2011

Todo lo que debes saber sobre Dublín... ¡SIN CENSURA! (3ª parte)

VERDAD number THREE: ¿Qué come esta gente?

Yo lo resumo en dos palabras: pollo y patatas. El pollo mejor frito y las patatas en todas sus versiones: asadas, en puré, hervidas y, por supuesto, fritas.

La cocina irlandesa coge lo ensencial de las cocinas inglesas y americanas, que por algo anda emparentada con las dos. De los británicos pilla la costumbre del té a todas horas acompañado del inseparable scone. Sin olvidarse de meter curry, jengibre y el famoso "chilli" (la guindilla de toda la vida) en la mayor parte de salsas y aderezos. De nuestros amigos los americanos qué os voy a contar, pues el amor al pollo, a las patatas fritas, salchichas, bacon y un sin fín de alimentos grasosos.


A la hora del desayuno el "irish breakfast" es un clásico: huevo frito, salchichas, beicon, judías blancas con tomate, hash brown (fritura de patata) y la morcilla. Aunque lo más gracioso es que te suelen poner en el plato un tomate. ¿Un tomate? ¿Para que poner un tomate entre tanta fritura y grasa? ¿Cuál es el sentido? Para aquellos que quieren algo más ligerito y/o sano, optan por el scone o el clásico "porridge", originario escocés, pero adoptado por todas las islas británicas. Ya sabéis que el porridge se compone de gachas de harina de avena a las que mezclas agua o leche. O un poco de ambas. Claro, que siempre queda la opción universal del café con tostada...

Para el mediodía mejor algo ligero, como una sopa y café/té como postre. En lugar de sopa nosotros lo llamariamos puré o crema porque son algo más espesas que la clásica sopa aguada. Yo he servido en la crepería de muchísimos tipos, tantos para aburrir. Os nombro dos populares a nombre de ejemplo: Carrot & Ginger y Celery & Blue Cheese. O sea, Zanahoria y Jengibre y Apio y Queso Azul. Ahí es nada.

Las cenas en irlanda son algo más copiosas que las comidas (y bastante antes que las nuestras en España), donde apuesto a que toman algo de puré de patatas o verduras tipo brócoli o guisantes con pollo o pavo.

Se pirran por la mantequilla, el limón en todas sus formas y a todas horas. Zumo de limón en la crepe, rodajita de limón en el vaso de agua, Sprite/Seven Up con las comidas... Beben mucha cerveza. Rubia, Castaña y, cómo no, su morena Guinness. Ah, y un detalle significativo, la comida y bebida, en la medida de lo posible, hot o extra hot: la sopa ardiendo, cualquier tipo de bollería mejor caliente del horno, y cómo no, el café extra hot, vamos, hirviendo.

jueves, 27 de octubre de 2011

La sopa... violeta

¿Un sopa... violeta? ¿Se trata de una locura más de esta muchacha? ¿Por qué tiene que comer cosas raras en lugar de unas salchicas con patatas como Dios manda? Pues no, señores, a mi me parece más divertido hacer un purecillo de este color teletubbie que hacer la fritanguilla, quizá por eso de que estamos en vísperas de Halloween y, por qué no decirlo, ¿hay algo más escalofriante que tomar una sopa con semejante color?


Bueno, para los más intrigados, este puré/sopa/crema que hice el otro día se debe al color de la lombarda, (aquí llamada red cabagge), y aunque da cosa así de verlo, una vez lo pruebas, sabe casi como cualquier otro puré de verduras. El topping de arriba no es otro cosa que tiras fritas de la propia lombarda, a modo de decoración. Aunque bien podrían ser pequeñas lombrices, ¿eh?

¿Foto?: Mi sopa violeta

lunes, 17 de octubre de 2011

Todo lo que debes de saber de Dublín... ¡SIN CENSURA! (2ª PARTE)

VERDAD number TWO: ¿CÓMO SON LOS IRLANDESES?

Pues tengo que confesar que los irlandeses, por lo general, son buena gente. O por lo menos esa es la impresión que tengo después de vivir con ellos más de dos años. Trato con ellos todos los días en el restaurante y tengo que decir que son amables, educados y muy agradecidos cuando les sirves. Nada de esa mordacidad española y humor negro un poco característico nuestro. El irlandés es un poco tontorrón, sencillo, blanquito... más cerca del tipo americano que del inglés estirado. De carácter abierto y chistoso, un fenómenos curioso, ya que me gustaría a mí estar todo el día feliz a pesar de no ver el sol muy a menudo.

Los irlandeses aman España, su sol, su gastronomía. Muchos se conocen al dedillo todos los pueblos de la Costa del Sol, más que tú y yo. Se consideran irlandeses, a pesar de que su idioma oficial sea el inglés y no su querido gaélico, que apenas ya se estudia más allá de primaria, pero no pueden evitar amar el té, las fish & chips y X Factor.

Los dublineses viven rodeados de muchos españoles, a los que adoran y congenian estupendamente, pero conviven sin problemas con otros extranjeros como asiáticos, indios y ciudadanos de Europa del Este, especialmente polacos.

Ah, y les encanta la música. Cantar y tocar. Y mejor ir a un pub que tenga música en directo.

No son obesos, pero hay muchos rellenitos. La mayoría de pelo claro. Algunos pecosos, de piel muy blanca y ojos azules. Ellas, muy presumidas. Salen a la calle con mucho maquillaje, tacones altos y jamás he visto a una llevar medias, ni siquiera en invierno. Su piel debe estar hecha al frío. Eso o que llevan tanto alcohol en la sangre que ni sienten ni padecen...


miércoles, 12 de octubre de 2011

Lo que debes saber sobre Dublin... ¡SIN CENSURA! (1ª parte)

Ha llegado la hora de la verdad. Aquí vamos a empezar a contar las verdades, todas ellas, sobre esta ciudad mía en la que resido. Se acabaron las medias tintas y las mentiras piadosas. Aquí van a empezar a caer las verdades como puños, le pese a quién le pese. Y punto.
Comenzamos.
VERDAD number one: EL TIEMPO
Ay amigos, sí, vamos a tirar del tópico de siempre. De lo que se habla del lunes por la mañana nada más llegar a la oficina. De la primera frase que intercambiamos con el camarero cuando vamos a nuestra cafetería habitual.
Yo creo que al español que vive en Dublín no hay nada más que le joda que el maldito mal tiempo. Yo me río ahora de cuando voy a Madrid y oigo a la gente decir frases del tipo, qué malo hace; ya está empezando a refrescar bastante; dentro de poco voy a tener que volver a ponerme el pijama largo; etc. La gente no sabe lo que dice. En Dublín sí que hace mal tiempo. Y lo hace siempre. Por mal tiempo quiero decir día completamente nublado, de color gris, con frecuentes tormentas de lluvia muy fina. En Dublín lo que no hay es el sol. Como si de verdad alguien lo secuestrara cada vez que quisiera pasarse por este país. Pueden pasar días y días sin que veas al astro rey allá en lo alto. Creo que la última vez que lo ví fue el viernes pasado, de tres y media a cuatro y media de la tarde. Hoy estamos a miércoles. Tengo unas gafas de sol en un cajón que todavía no las he usado en Dublín. Llenas de polvo, por supuesto.
En resumen, si quieres salir a la calle un día normal en Dublín hazlo con un chubasquero o alguna sudadera con capucha. Es bueno llevar siempre en el bolso un paraguas de los pequeñitos sólo en el caso de que llueva y no haga mucho viento, porque si no, se te romperá el paraguas a la primera de cambio. No olvides agenciarte también con una botas de agua, (aquí conocidas como wallies) de esas que sólo has visto en tu vida a los pescadores en Galicia a través de TVE1. Aquí son los zapatos estrella, fuera vergüenzas.
En invierno, máximas de 10 grados; mínimas de 0 (o menos). Primavera, verano, otoño, mínimas de 8; máximas de 19.
El armario de ropa lleno de jerseys de lana de cuello alto, botas de borrego, bufandas y gorros. El resto de prendas se pueden quedar en Madrid perfectamente. Hasta el mes de marzo de este año usé para la cabeza un gorro. Me lo puse allá por finales de octubre del 2010.
El dublines medio acepta con resignación la lluvia nuestra de cada día y el color gris de los cielos. Y al que darle mucho mérito porque ellos cumplen, y de qué manera, eso de que al mal tiempo, buena cara. Y si en algún momento del día salen unos rayos de sol comparten contigo esa frase de "lovely day, isn't it?". En contraposición, el dublines de clase alta (donde entran también los jubilados), le importa tres pitos el tiempo que haga en Dublín ese día, porque el próximo fin de semana viajará a la Costa del Sol a jugar al golf y a darse un chapuzón en la playa.
La verdad amigos, es que el españolito, da igual cómo sea el tamaño de su bolsillo, nunca terminará por acostumbrase al clima de Dublín. Tiene la luz solar grabada genéticamente en la piel. Y la necesita para funcionar correctamente.
My spanish friends, después de leer este post nunca más, forever and ever, digáis que hace mal tiempo en España. Vente pa' Dublín y verás lo que te espera.