lunes, 29 de octubre de 2007

Encuentre usted las diferencias

¿Ya os dije que el puente de octubre lo pasé con mi santo y amigos en Sitges? Sí, algo me suena, diréis, que lo hemos visto ya en varios blogs y todo. No os voy a hablar de las pelis que vimos, ese honor se lo dejaré a mi amigo el pitufo gruñón para que os cuente en profundidad qué películas tan malas hemos visto por allí. Su blog es http://lagartijasypinguinos.blogspot.com/. Sólo una cosa os advierto, JAMÁS DE LOS JAMASES veáis una película que se llama “Moscow Cero”. Os pueden entrar ganas de suicidaros y no es plan de que me quede sin amigos a estas alturas de la vida. Haced caso a mi sabio consejo. Yo esta mañana os traigo un par de fotillos de esas de postal que sin buscarlo a propósito, resulta que son bastante parecidas. Están hechas en el mismo lugar, el mismo día y al mediodía... Solamente las diferencia el año. La de más arriba es del 2006, la de abajo del 2007. ¿Pero realmente son tan iguales? No, hombre, parecidillas. Si no, fijaros por ejemplo en esa nube que hay sobre la iglesia en la primera foto, en la segunda foto no está. Maximus ha dicho en anterior post que a ver si participa en el siguiente concurso... bueno, esta vez no es un concurso, pero sí que podemos jugar y participar todos sacando diferencias entre una foto y la otra. Nube en la primera foto. En la segunda, no. Un, dos, tres... responda otra vez...

¿Fotos?: Arriba, panorámica Sitges 2006. Debajo, panorámica Sitges 2007

martes, 23 de octubre de 2007

Mezcolanza

Oí la palabra mezcolanza a un profesor de Historia del Arte en la Universidad. Y era la primera vez que oía esa palabra y la verdad es que me hizo gracia. Y como era canario la pronunciaba así como “mescolaanzaa”, muy lento y sugerente. También decía mucho “chiporroteo de colores”, pero ahí ya no sonaba tan sugerente. En fin, que toda verborrea para deciros que tenemos ya al ganador del concurso de las 7 mejores fotos de Praga... y no es otra que... ¡¡Tachán: ECHALOTTE!! Y aquí no ha habido tongo ni nada, sólo suerte pura y dura. Tenía un papelito con cuatro números, uno asignado a cada uno de los que habéis votado en el concurso: 1. Accentless, 2. Echalotte, 3. Clark Kent y 4. Sophie. He llamado a mi madre por teléfono desde el trabajo y le he dicho “mamá, dime un número del 1 al 4”. “El 2” me ha contestado sin más. Y ya está, así de simple. Echalotte ganadora. Recibirás tu regalo en unos días. Pero no va a ser a Nieve (es propiedad de mi hermana mayor) ni una motosierra. De todas maneras, GRACIAS a los cuatro por participar y votar, (sólo cuatro personas, snif, what a pity) pero no os disgustéis mucho los que no habéis ganado, pondré más concursos (espero que igual de entretenidos) con más premios. Gentes varias (entre ellas yo misma) se han quejado de que la niña de la foto de la camiseta no se ve un pijo, así que hoy os pongo la propia foto que me confeccionó con mucho amor el pitufo gruñón para pasearla por Sitges.

¿Foto?: Lois duda entre el que hace de Willy Wonka y el chocolate

lunes, 22 de octubre de 2007

Ginger y Fred ganan por goleada

No me ha tragado la tierra no, es que estaba esperando vuestros votos pero no os habéis amartelado demasiado. (Amartelar es una palabra comodín para usarla en lo que queráis, si no preguntadle mejor a Clark). El caso es que parece que ya tenemos foto ganadora y no es otra que la de Ginger y Fred, que ha sido la más votada y la verdad es que resulta bastante representativa de la ciudad. ¿Y quién gana entonces el concurso os estaréis preguntando? Pues ganará uno de los que habéis participado y votado para cualquiera de las siete fotos, así que mi madre, que tiene una mano inocente (y la otra es mano de santo) sacará esta noche un papelillo con alguno de vuestros nombres. Mañana sabremos el ganador. No habrá tongo alguno, palabra. Yo de mi madre siempre me fío. Os dejo con esta foto de la camiseta que un amigo me hizo para el Festival de Cine de Sitges de esta año... Para mí escogió la peli de Charlie y la Fábrica de Chocolate. Si pegáis los ojos a la foto (siento la borrosidad de la imagen, sorry) en lugar de Charlie aparece mi cara cuando tenía dos añejos. ¿A qué mola? Es muy amartelada...

¿Foto?: Lois y la fábrica de chocolate

martes, 9 de octubre de 2007

The last one


Ay, qué mal lo he pasado para elegir la última foto, pero en fin, aquí está. Es el reloj que nunca tendremos en nuestros mini pisos madrileños. Primero porque es un poquito grande y no nos cabría en la pared y segundo porque robarlo sería pelín complicado con tanta gente que lo observa al día. El reloj astronómico más antiguo del mundo se encuentra en uno de los laterales del antiguo ayuntamiento de Praga y lleva funcionando más de 600 años sin parar. Bueno, al parecer sí se paró durante unos minutos... ¿¿Pero por quééé?? Yo os cuento el culebrón. Resulta que el reloj fue construido originariamente por un tal Nicolás de Kadan a principios del s.XV, pero cuando el maestro arquitecto Hanus quiso construir una réplica del mismo, los concejales de Praga le vetaron... y éste en venganza metió una mano en el mecanismo y éste se detuvo. ¡Pero qué culebrón! Pobre reloj, él no tenía la culpa. Y las pasó canutas durante la Segunda Guerra Mundial porque un incendio fundió y destrozó algunas piezas, piezas que tardaron cinco años en repararse, pero mientras tanto el reloj ahí seguía funcionando... La esfera astronómica de este reloj indica la posición y el movimiento de los cuerpos celestes en relación a Praga. Vamos, que reproduce a través de los signos del zodíaco (ahí los véis en el borde de la esfera más pequeña) las órbitas de los planetas, la luna y el sol alrededor de la Tierra. Es también el único del mundo capaz de medir la hora babilónica, importante para la magia y la alquimia... o sea importante para Harry Potter, porque a mí la hora babilónica me la trae un poco al fresco, bastante tengo ya con la española... Lo más gracioso del reloj es que cuando da la hora empiezan a desfilar 12 figuritas que representan a los 12 apóstoles del Nuevo Testamento. Lo hacen 12 veces al día. Pero sólo entre las 9 de la noche y las 9 de la mañana. Éstos no salen en la foto, están más arriba; los que sí podéis ver son 4 tipos en miniatura que representan (de izquierda a derecha) la Vanidad, la Avaricia, la Muerte y la Lascivia. Y estos personajillos sí que bailan cada hora delante de los pragueses. Yo doy fe que asistí a un bailecito de “esqueletor” agitando su campanilla. Por cierto, que con tantos signos y dibujitos que tiene no veo la hora que es. ¿Alguno la ve? Como para tomar aquí las uvas en Nochevieja...

¿Foto?: Detalle reloj astronómico de Praga

miércoles, 3 de octubre de 2007

The number six

Cerca de 200.000 cadáveres yacen bajo estas lápidas amontonadas. Y la foto sólo es un “botón” que muestra el hacinamiento del antiguo cementerio judío de la ciudad. La historia cuenta que a lo largo de cinco siglos (del XIV al XIX) la comunidad hebrea de Praga se vio obligada a vivir en un recinto amurallado que ocupaba lo que hoy es el denominado barrio Josefov. En este gueto reducido los judíos vivían, trabajaban, estudiaban y hacían sus oraciones en sus sinagogas. El espacio destinado a ellos era tan reducido que en el cementerio no les quedaba más remedio que enterrar los cuerpos unos encima de otros. Más tarde, el emperador José II eliminaría las fronteras del gueto y la mayoría de los judíos abandonaron el lugar, pasando a ser la zona más pobre de la capital. A finales del s.XIX el barrio se remodela y recibe al visitante con tiendas lujosas, muy cuidadas y fachadas estilo Art Nouveau. (Como dato curioso, en el barrio judío encontramos la Sinagoga Española, de estilo múdejar y muy luminosa, desde luego la más bonita de las seis que hay). Pero en el antiguo cementerio no existe el lujo, sólo montones de tumbas de piedra, y el silencioso, que habla tan fuerte que es mejor guardar las palabras para otro momento... Mis piedrecitas, para ellos.

¿Foto?: Antiguo cementerio judío de Praga

domingo, 30 de septiembre de 2007

The number five

A mitad de la semana dedicamos bastante tiempo a la búsqueda de este edificio en la parte más moderna de la ciudad, muy cerquita del Palacio de la Ópera. Se llama Casa Danzante, tiene líneas onduladas y representa a una pareja bailando (o esa es al menos la intención de los arquitectos; uno checo, el otro norteamericano) por lo que popularmente se le conoce también como Ginger y Fred. El edificio es de 1996, totalmente administrativo y es la sede del Nationale Nederlanden. A pesar de ser modernista y erigirse en una zona de la capital también moderna, la inocente casita ha provocado una acalorada discusión acerca de la arquitectura moderna… ¿Qué por qué? Venga, racioncita de historia: cuando la construyeron fue criticada por numerosos protectores de monumentos históricos. Éstos decían que rompía la armonía de la zona. (¿¿Qué rompía la armonía?? ¡¡Por tutatis, están locos estos checos!!) Incluso la propia arquitecta del interior de ese edificio, Eva Jiricná, temía al principio que la casa estropeara el carácter histórico de la ciudad. Y opinaba lo siguiente: “la Casa Danzante me molestaba a principios por su cierta arrogancia. Pero debo decir que me he acostumbrado, porque la casa está situada en el extremo final de la calle, y al descolorarse un poco los materiales, me parece que no estropea la silueta del paseo". Parece ser que las discusiones sobre ese edificio se aplacaron y Fred y Ginger se ha convertido con el tiempo en uno de los destinos preferidos por los turistas. Turistas como mi santo y yo, que allá que fuimos a echar unos bailes con ellos. Y os aseguro que bailaban muy bien y no eran nada arrogantes.

¿Foto?: Con ustedes… Ginger Rogers y Fred Astaire

martes, 25 de septiembre de 2007

The number four

Ahí lo tenéis anunciado: medio litro de cerveza Pilsner Urquell por 0,25 coronas checas, o lo que es lo mismo, medio litro por algo menos que un euro. Aquí en España tú entra en un bar, enseña un euro y te pondrán un chupito de cerveza. Y un cacahuete para acompañar. Mi santo y yo visitamos esta cuca terracita praguesa un par de noches y os cuento el motivo: no teníamos dinero para cenar y optamos por emborracharnos. Así de simple. Cambiábamos a coronas el presupuesto asignado para ese día, pero tras pagar la entrada para varias iglesias, torres y demás historias, comer y tomar un cafecín con dulce en la sobremesa, (mi momento favorito del día) no nos quedaba dinero para cenar ni una hamburguesa, así que un par de noches (o tres si mal no recuerdo) vivimos paupérrimamente, comprándonos un sándwich o unas patatas del McDonald’s para compartir, y eso sí, tomándonos medio litro de Pilsner cada uno. Es decir, nos salía la cena a 1,50 euros cada uno. Y nos íbamos tan contentos al hotel como las muchachas del cartel. Bueno, he de deciros que la Pilsner no es desde luego la única cerveza del país ni la mejor. En Praga tomamos otras tres cervezas más. La famosa Gambrinus, la rubia que más se vende en el país. La Krusovice, de sabor dulce aunque densa. A pesar de no gozar de consentimiento popular a mí me pareció bastante buena... Y la que más nos gustó a mi santo y a mí: la Velkopopovický Kozel (he tardado cinco minutos en escribirla bien... imagínate si la tengo que pronunciar). Es cerveza rojiza, barata, y fuerte de graduación pero muy digerible. Las guías de Praga dicen que es la mejor del mundo. Y yo digo que también. Como dicen los yanquis, ¡cheers!

¿Foto?: Brindemos con Pilsner, Mari