lunes, 17 de octubre de 2011

Todo lo que debes de saber de Dublín... ¡SIN CENSURA! (2ª PARTE)

VERDAD number TWO: ¿CÓMO SON LOS IRLANDESES?

Pues tengo que confesar que los irlandeses, por lo general, son buena gente. O por lo menos esa es la impresión que tengo después de vivir con ellos más de dos años. Trato con ellos todos los días en el restaurante y tengo que decir que son amables, educados y muy agradecidos cuando les sirves. Nada de esa mordacidad española y humor negro un poco característico nuestro. El irlandés es un poco tontorrón, sencillo, blanquito... más cerca del tipo americano que del inglés estirado. De carácter abierto y chistoso, un fenómenos curioso, ya que me gustaría a mí estar todo el día feliz a pesar de no ver el sol muy a menudo.

Los irlandeses aman España, su sol, su gastronomía. Muchos se conocen al dedillo todos los pueblos de la Costa del Sol, más que tú y yo. Se consideran irlandeses, a pesar de que su idioma oficial sea el inglés y no su querido gaélico, que apenas ya se estudia más allá de primaria, pero no pueden evitar amar el té, las fish & chips y X Factor.

Los dublineses viven rodeados de muchos españoles, a los que adoran y congenian estupendamente, pero conviven sin problemas con otros extranjeros como asiáticos, indios y ciudadanos de Europa del Este, especialmente polacos.

Ah, y les encanta la música. Cantar y tocar. Y mejor ir a un pub que tenga música en directo.

No son obesos, pero hay muchos rellenitos. La mayoría de pelo claro. Algunos pecosos, de piel muy blanca y ojos azules. Ellas, muy presumidas. Salen a la calle con mucho maquillaje, tacones altos y jamás he visto a una llevar medias, ni siquiera en invierno. Su piel debe estar hecha al frío. Eso o que llevan tanto alcohol en la sangre que ni sienten ni padecen...


miércoles, 12 de octubre de 2011

Lo que debes saber sobre Dublin... ¡SIN CENSURA! (1ª parte)

Ha llegado la hora de la verdad. Aquí vamos a empezar a contar las verdades, todas ellas, sobre esta ciudad mía en la que resido. Se acabaron las medias tintas y las mentiras piadosas. Aquí van a empezar a caer las verdades como puños, le pese a quién le pese. Y punto.
Comenzamos.
VERDAD number one: EL TIEMPO
Ay amigos, sí, vamos a tirar del tópico de siempre. De lo que se habla del lunes por la mañana nada más llegar a la oficina. De la primera frase que intercambiamos con el camarero cuando vamos a nuestra cafetería habitual.
Yo creo que al español que vive en Dublín no hay nada más que le joda que el maldito mal tiempo. Yo me río ahora de cuando voy a Madrid y oigo a la gente decir frases del tipo, qué malo hace; ya está empezando a refrescar bastante; dentro de poco voy a tener que volver a ponerme el pijama largo; etc. La gente no sabe lo que dice. En Dublín sí que hace mal tiempo. Y lo hace siempre. Por mal tiempo quiero decir día completamente nublado, de color gris, con frecuentes tormentas de lluvia muy fina. En Dublín lo que no hay es el sol. Como si de verdad alguien lo secuestrara cada vez que quisiera pasarse por este país. Pueden pasar días y días sin que veas al astro rey allá en lo alto. Creo que la última vez que lo ví fue el viernes pasado, de tres y media a cuatro y media de la tarde. Hoy estamos a miércoles. Tengo unas gafas de sol en un cajón que todavía no las he usado en Dublín. Llenas de polvo, por supuesto.
En resumen, si quieres salir a la calle un día normal en Dublín hazlo con un chubasquero o alguna sudadera con capucha. Es bueno llevar siempre en el bolso un paraguas de los pequeñitos sólo en el caso de que llueva y no haga mucho viento, porque si no, se te romperá el paraguas a la primera de cambio. No olvides agenciarte también con una botas de agua, (aquí conocidas como wallies) de esas que sólo has visto en tu vida a los pescadores en Galicia a través de TVE1. Aquí son los zapatos estrella, fuera vergüenzas.
En invierno, máximas de 10 grados; mínimas de 0 (o menos). Primavera, verano, otoño, mínimas de 8; máximas de 19.
El armario de ropa lleno de jerseys de lana de cuello alto, botas de borrego, bufandas y gorros. El resto de prendas se pueden quedar en Madrid perfectamente. Hasta el mes de marzo de este año usé para la cabeza un gorro. Me lo puse allá por finales de octubre del 2010.
El dublines medio acepta con resignación la lluvia nuestra de cada día y el color gris de los cielos. Y al que darle mucho mérito porque ellos cumplen, y de qué manera, eso de que al mal tiempo, buena cara. Y si en algún momento del día salen unos rayos de sol comparten contigo esa frase de "lovely day, isn't it?". En contraposición, el dublines de clase alta (donde entran también los jubilados), le importa tres pitos el tiempo que haga en Dublín ese día, porque el próximo fin de semana viajará a la Costa del Sol a jugar al golf y a darse un chapuzón en la playa.
La verdad amigos, es que el españolito, da igual cómo sea el tamaño de su bolsillo, nunca terminará por acostumbrase al clima de Dublín. Tiene la luz solar grabada genéticamente en la piel. Y la necesita para funcionar correctamente.
My spanish friends, después de leer este post nunca más, forever and ever, digáis que hace mal tiempo en España. Vente pa' Dublín y verás lo que te espera.

lunes, 3 de octubre de 2011

Mis lecturas

Extiendo sobre mi los últimos cuatro libros que cogí de la biblioteca para que veáis que a pesar de vivir en otro país hay que seguir instruyéndose... aunque sea en inglés. Eso sí, instruyendo a lo "cool" y mayoritariamente con novelas gráficas (antaño conocidas como cómics), que molan más porque tienen dibujitos. Je.

También tengo ganas de coger por banda ese "Palo Alto" de James Franco, una novelita no muy larga y que narra en clave muy ácida las aventuras y desventuras de un grupo de teenagers en Estados Unidos. Ya sabéis, ese James Franco actor-pintor-artista-escritor-blablablá americano. Y según las críticas el libro parece una joyita en su género. Veremos si en inglés me entero de algo...

jueves, 29 de septiembre de 2011

Grandes frases de Dublín (y XXII)

"El tío éste se pasa todo el día comiendo pasta y chocolatinas por las noches y cada día adelgaza más. No lo entiendo, de verdad".
(Loida, consigo misma, indignada con esta gentuza que come mierdas y no engorda)

jueves, 21 de julio de 2011

Van Damme y Coors Light

Esto que vais a ver es un anuncio de cerveza. La cerveza es de marca inglesa, Coors Light, que se encuentra en todos los pubs habidos y por haber de Dublín. Es una cerveza "rubia", de sabor suave y refrescante. Pero lo de menos es lo que os cuente yo, mejor os lo cuenta el mismísmo actor Jean- Claude Van Damme, que tras estar desaparecido del panorama artístico desde hace décadas, ahora lo rescatan del olvido para protagonizar este anuncio de cerveza.
Y en serio, está más divertido que nunca. A la vejez, viruelas, amigos.



"My nipples were so cold they started to talking to me". Qué grande, Van Damme.

domingo, 17 de julio de 2011

Un mino

Entre los pasillos del supermercado descubrí esta botella de vino español que me llamó poderosamente la atención nada más verla porque... ¡está en inglés y en español!
El vino, de uva tempranillo, (y comercializado por Lagunas de Laguardia, la que llaman la Rioja Alavesa) se llama ¡Poco a Poco! (así, con exclamaciones) y su lema por bandera es que "para hacer un buen vino hay que hacerlo ¡poco a poco!". Y como el vino debe estar pensado para su comercialización al extranjero, en la etiqueta se nos traduce la idea al inglés, "to make a good wine you have to do it bit by bit".
Evidentemente salí de la tienda con la botella vasca bajo el brazo. Habrá que buscar pronto la ocasión para descorcharla.
¿Foto?: La botella de ¡Poco a Poco!

miércoles, 6 de julio de 2011

El paquete (con perdón) de mi novio

Qué loca me ha tenido mi novio con su paquete. El paquete postal, no el otro, que ya os estáis sonriendo...
Primero, perdí la nota de entrega para ir a recogerlo en la correspondiente oficina postal. Segundo, fui a la oficina que creía tener más cercana con el número de referencia del paquete y resultó que allí no estaba, que estaba en otra oficina situada en mi distrito (Dublín 3, no en Dublín 1 como me correspondía en mi anterior domicilio) en una calle llamada Lomand Avenue. Tercero, voy a la oficina de turismo del centro de la ciudad para intentar localizar dónde queda la calle a la que tengo que ir y resulta que me dicen que esa calle no existe. Cuarto, me abstengo de coger por los pelos al imcompetente señor de correos que me ha escrito de puño y letra una calle inexistente y voy a la oficina central de la ciudad a que me digan de una vez donde tienen el paquete. Quinto, por fin un señor me aclara que la calle no era Lomand, era Lomond y que mi paquete está en una especia de oficina-almacén que es la que surte a todas las de Dublín. Sexto, mi compañera de piso me enseña en Google Maps el itinerario a pie desde casa hasta el almacén de correos de Lomond Avenue. Séptimo, el mapa dibujado a mano es tan lioso que nadie por la calle sabe dónde está esa calle ni esa oficina de correos. Octavo, una chica irlandesa se me convierte en mi ángel de la guarda y me acompaña hasta la misma calle Lomond. Ver para creer. No salgo de mi asombro que dedique media hora a acompañar una desconocida hasta el mismo lugar de destino. Noveno, quería invitarla a tomar un café por tomarse tantas molestias pero huye antes de tiempo. Décimo, por fin tengo entre mis manos el paquete.
- Dos revistas Cuore
- 3 DVD con un par de series y otro par de películas.
- La nutella "ecológica" (en cristiano, crema de algarroba) que los bastardos del aeropuerto de Barajas me tiraron en el último control de maletas de vuelta a Dublín.
No me digáis que toda la odisea que he pasado no ha merecido la pena. Por algo se le conoce como el santo, ¿no?