viernes, 14 de enero de 2011

Grandres frases de Dublín (y XIX)

Despúes de traer a mis compis de trabajo una pequeña selección de dulces navideños, consistentes en mantecados, alfajores y un par de turrones, una compañera irlandesa llamada Una (si, como "a la una, a las dos, y a las tres"), agarra un mantecado y me pregunta qué lleva.

- Harina, azúcar, huevo, grasa de cerdo y un poco de canela, le digo yo.
- ¿Grasa de cerdo?
- Sí, mantequilla de cerdo.

A continuación, mueca de disgusto. Prueba chiquilla, ya verás cómo te olvidas del cerdo y de toda su familia porcina.

Y digo yo, con la de cantidad de carne que se zampan estos irlandeses, ¿se extrañan de qué se coman un dulce hecho con la grasa del cerdo? Para reírse.

martes, 14 de diciembre de 2010

viernes, 10 de diciembre de 2010

Everybody loves my Wellies!

Mira atentamente esta foto. Es una foto detalle de unas piernas (femeninas, hasta ahí queda claro) que calzan un par de botas de agua las más horrendas que jamás se hayan visto en el mundo entero. Bien, vayamos desvelando los misterios.

Ese par de piernas en vaqueros grises son mías y las botas horrendas... pues también son mías. Sí, he tenido que sucumbir a la estética hortera irlandesa y comprarme en Penny's (dónde si no encontrar lo más barato) un par de botas para la lluvia que me protejan estos días de calarme los pies entre el montón de nieve y hielo que aún queda en las calles tras 5 días de nevadas intensos. Puedo asegurar que entre todos los estampados y colores que me ofrecía la tienda, éste, de fondo negro y estampado de rosas fuscias era el menos feo... imaginaros cómo serían los otros.

Lo más sorpredente de todo es que todo el mundo ama mis botas: mis compañeros de piso, mi jefa, mis compañeros de curro. Todos menos yo. Las encuentran de lo más cool y fashion.

Confieso que no voy a salir sin ellas hasta que las calles estén completamente derretidas del hielo; utilizar otro calzado que no tenga enormes tacos en la suela, garantiza 99 % de posibilidades de resbalarte y estamparte contra el suelo.

Pero lo que se dice bonitas, pues no, amigos de la crepe, son horrendas. Y punto.

miércoles, 1 de diciembre de 2010

Elena, ¡que tengo kakis!


¡Qué sorpresa me he llevado en el Lidl cuando he visto un paquete de kakis en la sección "frutas"! ¡Con los que comía yo en mi casa sansera! Echad un vistazo a la etiqueta, que vienen de España. Y todo lo que viene de España,( ays, si se trata de comida) hay que pillarlo...
¡Elena, (que siempre fuiste fan de estas cosas-raras-anaranjadas) va por tí!

lunes, 29 de noviembre de 2010

¡Nieve!

El viernes por la noche me acosté entre rayos, truenos y lluvia. Unas cuantas horas más tarde me levanté y una blanca blanquísima espesa nieve cubría todo Dublín. Y creedme, Dublín cubierta de nieve está bien coqueta, mucho mejor que con las interminables lluvias.

sábado, 30 de octubre de 2010

Creepy Crepe

Ni la Crepería se libra de Halloween. Ahí van algunas pruebas...


viernes, 22 de octubre de 2010

Mi primera obra de teatro en Dublín

Y menuda obra. Una de las gordas. Un dramón de nada más y nada menos que de Henrik Ibsen. Un señor que sabía que era sueco y que había escrito Casa de Muñecas y poco más. He aquí mi escasa cultura literaria. Y tenía que ser mi tío Javi, inmenso amante del teatro, el que me invitara a la función porque desde luego a mí no se me hubiera pasado por la cabeza meterme en una berenjenal cultural (en inglés) semejante. La obra se llamaba John Gabriel Borkman. Pero en versión del autor Frank McGuiness.

Ahora os puedo contar que la experiencia estuvo genial. Bien es cierto que de la sinopis sólo contábamos con unas líneas del folletito que nos dan a la entrada, pero la idea general se pilla más o menos. Contamos con una butacas centradas, apenas a ocho metros del escenario y con la sorpresa de la actuación de un actor famoso del que mi tío no tenía ni idea que estaba en el casting. En un pequeño descanso de la obra se gira y me pregunta. Oye, ¿ese actor, el que hace de Borkman no se parece a Alan Rickman? Y le contesto: No es que se parezca. Es que es ÉL. ¡Es Alan Rickman! Yo ya venía con los deberes hechos de casa porque había estado ojeando en Internet la ubicación del teatro y me topé con la página web del teatro donde leí el nombre de los actores.

En resumen, todos los actores actuaron bastante bien, pero claro, estaba Rickamn. Esa pedazo de voz, esos gestos, ese movimiento de manos... el escenario se hizo mucho más grande con su presencia. (Encontré ese vídeo en youtube para refrescarte la memoria de algunas de sus películas y mini entrevista incluida).



De mi primera experiencia teatral en inglés saco varias conclusiones:
-Seguir un denso diálogo en inglés te puede dar un poco de jaqueca. A mí me dolía la cabeza al final del segundo acto.
-Es un hecho. El acento inglés es inentiligible; el irlandés, pasable; el americano, pillable.
-Si la obra está editada en papel, cómprala para leer en qué chiste todo el público rompió a carcajadas excepto tú.